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Tu puedes hacer la diferencia en tu propio cuerpo!

 

Nuestro cuerpo es el único vehiculo con el que contamos en la vida, y de él dependemos 100% para hacer todo lo que nos gusta en la vida; esta es la razón por la cual es tan importante cuidarlo. Porque nadie más cuidará nuestro cuerpo por nosotros, es mejor no esperar a que nos falle, para entender esto.

 

La buena noticia, es que cuidarlo no es tan dificil como podriamos creer, sino por el contrario, hacerte cargo de tu propio cuerpo no solo puede ser facil, divertido y apetitoso, sino que también es muy gratificante.

 

 

¿Por qué cuidarlo?

Al principio puede sonar extraño o difícil pensar en lo que tenemos que hacer o estamos haciendo para cuidarnos; pero creo que se debe a la interminable lista de prohibiciones y obligaciones que nos dicen debemos cumplir estrictamente para poder lograr resultados, o también a la infinita cantidad de dietas milagrosas en las que hemos visto fracasar rotundamente a nuestros familiares y amigos, dejándolos con altas dosis de frustración que no son muy fáciles de manejar; y es así como el primer sentimiento al que nos enfrentamos cuando pensamos en nuestro cuidado es el miedo. Le tememos al fracaso, porque creemos que la dieta será muy fuerte, que terminaremos comiendo nada más que césped el resto de nuestra vida.

Afortunadamente no es una tarea imposible, incluso puede que sea fácil y si estás leyendo esto, es porque ya diste el primer paso, reconociendo el interés por cuidarte. Los resultados de una vida saludable trascienden los hábitos alimenticios, y guardan relación de cómo vivimos la vida: es un conjunto de aspectos importantes que se relacionan con lo que significa ser persona y ser feliz. Como bien sospechas, el primero de esos aspectos es la alimentación, ya que los nutrientes que recibimos a través de ellos, son el combustible de nuestros sistemas fisiológicos, y debemos poner suficiente bencina al vehículo en el que nos transportamos, teniendo cuidado de no caer en el exceso. Debemos ingerir suficientes nutrientes para mantener nuestras funciones vitales operando intactas, pero sin excedernos y comenzar a acumular reservas en nuestras panzas y caderas.

 

Mantener un cuerpo esbelto se relaciona con dos aspectos importantes para las personas de hoy: la vitalidad física en términos de que tan fácil me resulta moverme o hacer ejercicio, y con el aspecto emocional de verse bien, bello y armónico. Esta es otra de las grandes oportunidades que tenemos; si pensamos en que a nuestro auto debemos encenderlo y usarlo cada cierto tiempo, para que las piezas del motor no se “peguen” entre sí, así mismo, nosotros debemos mantener en buen estado nuestras articulaciones y músculos, moviéndolos y ejercitándolos constantemente. Los resultados de generar un hábito de ejercitarnos constantemente, son inmediatos, rápidamente veremos cómo nos vemos y sentimos mejor. Podremos movernos mejor, seremos cada vez más fuertes, más flexibles, menos pesados, más enérgicos, menos estresados, más felices y más satisfechos de nosotros mismos.

¿Cómo cuidarlo?

Alimentarnos y ejercitarnos bien, son la clave del mantenimiento de nuestro cuerpo; puede ser que no nos haga inmunes a las enfermedades, pero si disminuirá la probabilidad de contagio, manteniendo nuestras defensas en perfecto funcionamiento y listas para actuar a nuestro favor. Es por esto que debemos saber elegir nuestros alimentos adecuadamente, especialmente en la cantidad que ingerimos.

 

Cuando estamos comiendo algo, consumimos una determinada cantidad de nutrientes como vitaminas, proteínas o carbohidratos, en ocasiones en formas de azucares, grasas o harinas. Desde luego que es fundamental consumir las dosis mínimas requeridas que varían dependiendo de nuestras edades y nivel de actividad mental y física, pero no excederse es una de las claves, puesto que estamos configurados para hacer los ahorros necesarios para la supervivencia de las “vacas flacas”, creando depósitos de grasas con los excesos, produciendo obesidad.

 

Así pues, el mantenimiento saludable de nuestro cuerpo, se asimila al funcionamiento de una balanza, que se debe mantener en equilibrio. Si dicha balanza tuviese unidades de medida, debiesen ser las calorías en lugar de los gramos con los cuales habitualmente medimos nuestros consumos; puesto que es más relevante para nuestra dieta, la cantidad de calorías consumidas, en lugar de los gramos de cualquier alimento consumidos. Una persona adulta promedio puede consumir alrededor de 2000 kilocalorias diarias con un nivel sedentario de vida típico del siglo XXI; por lo tanto, no debiésemos poner más que eso en nuestras balanzas, a menos que incrementemos nuestro consumo por intermedio de ejercicio físico. El secreto para mantenerte en forma ha sido revelado ahora, y entender la clave de la balanza calórica puede ser un gran comienzo: alimentarme cuidando de no pasarme de mi límite calórico diario, y ejercitar mi cuerpo para consumir energías extras.

 

No obstante, no es lo único a tener en cuenta, existen peligros o toxinas (preservantes, colorantes y aditivos) en algunos de los alimentos que se ofrecen habitualmente; algunos son más complejos de procesar y descomponer que otros, su higiene puede ser dudosa, otros tendrán compuestos sintéticos, grasas saturadas, sales o azucares en exceso. Por todo esto, es recomendable preferir alimentos naturales: frutas y vegetales hechos y lavados en casa son ideales, granos y cereales son muy saludables al igual que las carnes rojas, si no los comemos en exceso. Carnes blancas o rojas bajas en grasa, son una mejor opción, pero lo más importante, es la variedad, para poder asegurarnos de ingerir todos los nutrientes; no debemos mantener dietas de solo esto, o solo lo otro, pues solo lograremos impedir que ciertos tipos de nutrientes que nuestro organismo necesita, no se encuentren disponibles en él.

 

Finalmente, no olvidemos darnos un tiempo para el relax. No descansar de forma adecuada es muy contraproducente para nosotros; todas las máquinas requieren parar: puedes tomar un baño de tina, un fin de semana relajado, tomar un masaje, practicar Yoga o dormir una buena siesta, lo importante es que logres mantener el stress en niveles bajos.

 

Así pues, cuando se trate de ocuparnos de nuestro cuerpo, tratemos de respetar los siguientes lineamientos y nos mantendremos en regla. Puede parecer al comienzo una lista larga y complicada, pero con el tiempo será tan habitual en ti que se te dará de forma natural, disfrutarás cocinando, ejercitándote y no privándote de uno que otro gustito por ahí de vez en cuando:

 

  • Comer en cantidades moderadas

  • Consumir variedad de alimentos (alimentación balanceada)

  • Preferir lo natural

  • Preferir lo hecho en casa

  • Vigilar la cantidad de calorías para mantenerlas en el nivel recomendado por nuestro médico

  • Hacer ejercicio o practicar algún deporte

  • No consumir elementos nocivos para la salud

  • Relajarte y descansar apropiadamente